Mi abuela quiere darle hormonas femeninas a mi hija para quitarle lo lesbiana

Cuántas historias no has escuchado del rechazo de los padres porque su hijo es gay, pero que sucede cuando son los padres rechazados por la familia, por no considerar normal el comportamiento del hijo y tratan de ayudar buscando una cura basada en sus creencias religiosas, en terapias de conversión o como en el caso de Vicky que su abuela le recomendó hormonas femeninas para quitarle lo lesbiana a su bisnieta de 6 años, causando una desorientación al niño sin saber que camino elegir.

Viky nos envió un mensaje a la página de facebook de El Clóset, sé tú mismo donde nos pidió su anonimato y nos platico su preocupación al buscar un consejo con su abuela, a quien le manifestó que su hija tenía una inclinación a jugar roles masculinos que femeninos, hasta el punto de pedirle que no le llamaran María sino Mario; por lo que recibió un consejo no esperado “hay que darle hormonas femeninas, para que se componga ahorita que es chiquita” y su primo que escucho la conversación mencionó que sería buena idea. Inmediatamente la habitación se silencio cuando Vicky dijo “no, es mi niña y dejare vivir su sexualidad como ella quiera, estaré a su lado cuidándola”, por un momento ellas se miraron fijamente, hasta que le advirtió que con esa actitud perjudicaría a su bisnieta.

Hasta ese momento no podía creer lo que estaba leyendo, un niño debe ser libre en poder jugar a lo que quiera, nosotros somos los que tenemos perjuicios, el hecho de que un niño juegue con trastecitos no quiere decir que sea gay o si una niña juega con carros no va ser lesbiana, los juguetes no tienen género. Me recordó la vez que mi sobrino quería un huevo kinder sorpresa color rosa, la mujer de la tienda le dijo “ese es de niña”, su actitud no me molesto tanto como lo último que dijo “nunca había visto un niño querer cosas de niñas”, juzgo a mi sobrino cuando el solo tenía curiosidad en ver que tenían los huevos kinder color rosa, pues ya sabía lo que contenían los de color azul.

En esta imagen que les comparto expresa perfectamente a la bisabuela con perjuicios regañando a la niña por jugar con un carro, porque es un juguete para niño cuando los juguetes no tienen género.

Al comentarle el anecdota de mi sobrino, me dijo que mientras se dirija a su cuarto vio a sus hijas jugando y las abrazo fuertemente, dándole un beso en la frente a María prometiéndose que no permitiría que le hicieran algún daño; pero nunca imagino que sería el principio de un infierno que viviría en esa casa, pues su padre tenía un resentimiento con a su madre, por haberlo abandonado por una mujer y la culpaba por haber sido la causante de que su nieta tuviera esas conductas, pues insinuaba que lo heredo de ella.

Nuevamente comenzó una guerra familiar entre la familia de su papá y la de su mamá; pero lo más triste es que involucraron a las niñas, a quienes les decían que su abuela materna era mala y se iba ir al infierno por vivir con una mujer, que ante los ojos de Dios no era bien visto; lo que provocó que las niñas no quisieran verla más, “siendo algo incomodo saber que tu familia no aceptara a la persona que más amas en tu vida y siempre harán lo que sea, hasta el punto de actuar en contra de su naturaleza”dijo Vicky.

Pude sentir que emergía una tristeza muy grande, pero no porque su hija pudiera ser lesbiana, tomboy o niño trans, sino porque su familia quiere cambiar a María a toda costa, conforme a lo que creen es un bueno para ella, sin antes ponerse a pensar que es lo que a la ella le hace feliz, no permitiendo que viva su niñez. Me di cuenta la tortura que pasan los niños trans, que saben que su cuerpo no corresponde con su identidad de género teniendo que vivir con actitudes y vestimentas impuestas por la sociedad, cuando al mirarse al espejo sueñan algún día ser ellos mismos.

Pero el infierno apenas comenzaba ya que María empezó a ser tímida, su alegría se había ensombrecido por una nube gris inyectada de ideas retrogradas de la familia paterna, además empezaron a cuestionarse la actitud de Vicky de negarse a inyectarle feromonas femeninas a la niña, solamente que ella fuera también lesbiana explicaría su postura, por lo que se dedicaron a sembrar una duda a su esposo “no vaya ser que Vicky te deje por una mujer, como su madre lo hizo, la única manera de asegurarse de que no sea lesbiana es que le diera una buena cogida, eso vuelve a las mujeres a la normalidad” dijo un pariente de la familia.

Me quede por unos minutos sin palabras, trataba de canalizar tanta ignorancia que provocaba un daño físico y psicológico a tu propia familia; pero de que me sorprendía, si hay familias que recuren a terapias de conversión para volverlos heterosexuales, a lo que ellos llaman regresar a ser normales, recurriendo a diferentes métodos como los electrochoques, un acto inhumano, discriminatorio y de tortura. No se dejen engañar por esos charlatanes que juegan con las esperanzas de la familia, mejor acudir a una terapia familiar, donde la tolerancia y el amor sea el pilar que sostiene a la familia.

Les dejo el cortometraje No hay lugar como el hogar, de un hijo que visita a su madre que se encuentra enferma, pero al llegar a la casa su madre lo interna a un centro de terapias de conversión, una historia que se baso en varios casos en que las víctimas eran internadas en contra de su voluntad.

No hay lugar como el hogar

Pero al menos una luz de esperanza aliviaba el corazón de Vicky, pues su esposo ignoraba sus comentarios, aún que mantenía un secreto que ha querido revelar, ella es bisexual y eso no la hace insegura, pues ella ama a su esposo, aún que tiene miedo de confesárselo y le de la razón a su familia paterna de que lo abandone por otra mujer.

Al finalizar la platica, Vicky se dio cuenta que todo giraba al rededor de los perjuicios de la familia, que lo mejor sería salirse de la casa de su abuela, sus hijas merecían vivir su niñez, un tiempo que nadie se lo iba a devolver si permitía que se lo arrebataran. Y nos dice que siempre estará a lado de sus hijas sin intentar cambiarlas, porque como siempre lo digo ser diferentes nos hace únicos.

Les dejo por último el cortometraje el Vestido nuevo, se trata de un niño que va a la escuela con un vestido rosa, donde podemos ver diferentes reacciones y actitudes de los adultos; si se fijan en una parte de la escena cuando la maestra reprende al niño por ir vestido de niña, su compañero de clases empieza a decirle maricón, un claro ejemplo que los adultos inculcan también perjuicios.

Vestido nuevo

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