El amor de Apolo y Jacinto

Salazar Miranda Gustavo Alfonso

El artista Jesús Alejandro Peña Cabrita nos dice cual es su inspiración para crear sus obras como la de Apolo & Jacinto, “Cuando tienes el privilegio de hacer lo que te apasiona, obtienes un resultado óptimo, eso es lo que puedo transmitir a través de la fotografía, ser capaz de capturar momentos para convertirlos en experiencias y recuerdos inolvidables, donde la creatividad nunca será un límite, es solo el comienzo”.

Jesus Alejandro Peña Cabrita

Les compartimos la obra basada en la mitología griega “Apolo & Jacinto”, del fotógrafo Jesús Alejandro Peña Cabrita, publicada en plastimaniaco y Eroticco Magazine (May 18, 2020); llevándonos al mundo del homoerotismo.

Jacinto, el joven hijo del rey de Esparta era de gran belleza como los mismo dioses del Monte Olimpo, que llegó a cautivar a dos divinidades, uno de ellos era Apolo (dios de la música, de las profecías, del arco y la flecha) y el otro era Céfiro (dios del viento del oeste).

El joven se divertía con Céfiro con el que volaba en los cielos a través de las nubes y con Apolo se deleitaba con su canciones, volviéndose muy íntimos.

Apolo llevaba a Jacinto a cazar a los bosques y calveros de las laderas de las montañas, practicaban gimnasia (una disciplina que posteriormente Jacinto enseñaría a sus amigos y por la que fueron famosos los espartanos).

La vida sencilla despertó los apetitos de Apolo, a quien el joven de pelo rizado resultó más encantador que nunca y le entregó su amor sin restricciones, olvidando que se trataba de un simple mortal.

Céfiro sintió que estaba siendo desplazado, creciendo sus celos y causando una herida en su corazón. Una vez, durante una calurosa tarde de verano, los amantes se desnudaron, se untaron con aceite de oliva y probaron suerte en el lanzamiento de disco, cada uno de ellos intentando superar al otro.

Apolo lanza de nuevo el disco con una fuerza increíble, alcanzando una gran altura, pero cuando Jacinto se prepara para agarrar el disco que descendía a alta velocidad, el celoso Céfiro soplo el disco alterando su trayectoria repentinamente, causando que el disco cayera y rebotara con fuerza del suelo a la cabeza de Jacinto.

Apolo corrió para socorrerlo e intentó usar sus poderes para salvar la vida de su amado, pero ni siquiera el poderoso dios fue capaz de cambiar el destino que las Moiras trazaron para Jacinto y el hermoso joven murió en brazos de Apolo; en el lugar donde cayeron las gotas de de sangre empezaron a brotar hermosas flores.

Apolo sintió culpa por interrumpir la vida de Jacinto en el auge de su juventud y en homenaje a su amado compuso sus más bellas canciones que también eran las más tristes y melancólicas. Pero con la llegada de la primera el dios se alegraba, pues las bellas flores nacidas de la sangre del joven resurgían y éstas pasaron a ser conocidas por el nombre de Jacintos.

A continuación te deleitamos con Aria de Apolo y Jacinto (Apollo et Hyacinthus) de Johann Sebastian Bach de la cantata “Apresuraos, vientos arremolinados” ante esta historia de la mitología griega.

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